Oraclia no parte de la idea de que la IA deba “pensar como una persona”, ni de que la persona tenga que adaptarse a la máquina. Parte de otra hipótesis: crear un espacio intermedio, gobernado por reglas simbólicas, donde el lenguaje humano y el cálculo probabilístico puedan dialogar sin confundirse.

Punto de partida

Este espacio es matemático, pero también relacional. No es una traducción del pensamiento humano al código, ni una sumisión del lenguaje al algoritmo. Es una zona intermedia donde cada parte conserva su naturaleza.

Un alfabeto simbólico

Oraclia funciona con un conjunto finito de símbolos 21. Estos símbolos no representan emociones ni contenidos. Representan movimientos cognitivos.

Apertura, cierre, duda, expansión, bloqueo, retorno, riesgo, límite, continuidad… Son unidades mínimas de movimiento mental.

Como en matemáticas: no describen el mundo, describen transformaciones.

Gramática

Los símbolos no actúan solos. Se organizan mediante una gramática: qué combinaciones son posibles, cuáles son inestables, cuáles indican riesgo y cuáles indican estancamiento.

Esto crea un sistema formal ligero: no es lógico-clásico, no es narrativo, es procesual. No busca verdades finales: describe trayectorias.

Proceso Oraclia

El funcionamiento completo es una cadena gobernada, donde cada paso filtra y modula. Nada ocurre de forma directa.

1. Entrada humana (texto)
2. Lectura simbólica
3. Gobierno (cerebro)
4. Aplicación de reglas
5. Gramática contextual
6. Composición de prompt
7. Respuesta del modelo
8. Relectura
9. Reintegración al sistema

Matemática implícita

Aunque no sea formalmente algebraico, el sistema opera como un sistema dinámico discreto: con estados, transiciones, memoria limitada y feedback.

Está más próximo a la teoría de sistemas, autómatas, control y cibernética que a la lógica proposicional.

Lenguaje híbrido

Oraclia no es lenguaje natural puro ni lenguaje formal puro. Es híbrido.

El lenguaje humano aporta contexto, intención, ambigüedad y experiencia. El sistema aporta límites, estructura, regularidad y memoria formal.

El resultado no es traducción. Es corregulación.

Gobernanza

El centro no es la IA. Es el gobierno.

El gobierno decide qué puede avanzar, qué se detiene, qué se protege, qué no se responde y cuándo callar.

La IA no gobierna. La IA ejecuta.

No antropomorfismo

Oraclia evita dos trampas: humanizar la IA y maquiniz ar a la persona.

Opera entre ambas y mantiene la diferencia. No busca confundir agentes, sino sostener un espacio donde puedan dialogar sin sustituirse.

Ritmo y energía cognitiva

El sistema asume límites humanos: atención finita, memoria limitada, fatiga y saturación. Por eso regula cantidad, velocidad y densidad.

No optimiza la respuesta. Optimiza la sostenibilidad mental.

Ética estructural

La ética no es un añadido. Está codificada en los silencios, en los límites, en la memoria corta, en la no-decisión y en la no-optimización.

No es moral. Es arquitectónica.

Finalidad

Oraclia no busca eficiencia, productividad, persuasión ni cierre. Busca claridad situada, conciencia de proceso, autonomía cognitiva y continuidad vital.

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